La música y el Orfeón Nacional: fieles compañeros de la función policial

La música y el Orfeón Nacional: fieles compañeros de la función policial

Desde siempre la música ha cumplido una función importante para el deleite de los grupos humanos, por ejemplo estimulando a las tropas en los campos de batallas, apoyándolas en sus avances, consolándolas en los momentos de dolor y relajando en instancias de descanso. Estos factores permitieron visibilizar la necesidad de contar con músicos en las Legiones Romanas, las que evolucionaron hasta ser parte integrante de los batallones y regimientos de los siglos XVIII y XIX en Europa.

En Chile, durante la Colonia no existe registro de agrupación musical que acompañe al Ejército de la Frontera, el que se encontraba permanentemente en pie de guerra en la zona del Biobío. Durante la Guerra de Independencia, gracias a la influencia de los batallones ligeros franceses e ingleses, se agregan clarines para indicar las órdenes y movimientos de tropas, pero nada relativo a bandas más grandes, no obstante, en 1817 el Director Supremo del Estado, General Bernardo O’Higgins, crea una Academia de Músicos Militares, para la cual se requerían niños de entre 10 y 12 años que eran quienes mejor aprendían los diferentes toques utilizados en el Ejército.

Los primeros antecedentes de bandas militares aparecen en 1831 en algunos batallones de guardias cívicas creadas por Diego Portales. En tanto, durante la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana se incorporaron a determinadas unidades con el fin de acompañar al Ejército en campaña. Sin embargo, en las policías tampoco había bandas. La reforma policial de 1850 que determinó la creación de la Brigada de Policía, llevó a que su estructura fuera igual a la de las unidades del Ejército. Por esta razón, el 30 de julio de 1853 el Comandante de la Brigada de Policía de Santiago José Gregorio Gómez de Olivera, propuso al Concejo Municipal, la creación de una banda de música. Para ello, se autorizó la compra de cuatro cornetas y meses más tarde los propios oficiales de la Brigada pagaron de su bolsillo la incorporación de seis jóvenes, para aumentar el número de músicos. Esto porque la Ordenanza General del Ejército, por la cual se regía la policía de entonces, autorizaba a los regimientos el alistamiento de muchachos desde los 10 años como cornetas o tambores.

En 1860, cuando la Brigada de Policía es denominada Guardia Municipal de Santiago, contaba con una banda que se solventaba con recursos propios. El propósito de la agrupación era llevar esparcimiento y música popular a las diferentes plazas y calles de la ciudad de Santiago. En 1879, una vez declarada la guerra a Perú y Bolivia, la Municipalidad de Santiago ofreció al Gobierno su Guardia Municipal, apelando a la formación militar con que contaba este cuerpo de policía. Nace así el Batallón Bulnes integrado por 500 hombres, de los cuales 25 eran músicos del Orfeón que interpretaba como marcha distintiva el Himno de Yungay.

En 1892 producto de los problemas de financiamiento que sufría la policía, la banda se disolvió por disposición de la Corporación Municipal de Santiago. En 1900, es nuevamente reorganizada e incluida dentro del presupuesto de gastos asignado a la Policía de Santiago, el cual sufre los vaivenes de la economía y es disuelta en 1911.

El 11 de marzo de 1921 se organiza en Santiago la Banda de Policía a insinuación del Prefecto Bernardo Gómez Solar, para reemplazar al anterior Orfeón que más bien amenizaba actividades recreativas, por lo mismo, muy pocas veces realizaba tocatas en los cuarteles policiales o en funerales de funcionarios, factores que generaron su reestructuración bajo la dirección de Manuel Pinto quien determinó una dotación de 35 músicos e incorporó instrumentales traídos de Europa, con fondos recolectados entre las comisarías y el aporte de la sociedad de santiaguina. La dirección musical de la banda quedó en manos de Luis Sandoval, antiguo profesor del Conservatorio Nacional de Música y desempeñó el cargo de Director del Orfeón de la Policía de Santiago entre 1921 y 1927 y entre 1933 hasta fines de 1936 del Orfeón Nacional de Carabineros.

En 1928 asume la jefatura del Orfeón de la Policía el maestro Emilio Blanchait, también profesor del Conservatorio Nacional de Música y de la Escuela de Músicos Militares, sentando las bases del futuro Orfeón de Carabineros. El 25 de julio de 1929, con la promulgación del Decreto Supremo N°3.331, se asigna estructura a lo que será el Orfeón Nacional de Carabineros de Chile. Con esto se buscaba contar con una Gran Banda para todas las ceremonias de carácter oficial y de alguna manera ayudar a la difusión de ésta. Para ello, se trajo desde el extranjero a músicos experimentados en bandas militares, sobresale el maestro y compositor del Ejército Alemán Max Steyer Krauth. Una vez en Chile, buscó entre los componentes de carabineros a los hombres que conformarían la banda de 110 músicos, entre los cuales muchos provenían de la Policía Fiscal.

El maestro Steyer se encargó de preparar sistemáticamente al Orfeón con el fin de conformar una banda militar capaz de interpretar música culta, clásica, romántica, ópera y opereta. Con este repertorio se transformaron en verdaderos representantes culturales, pues habitualmente realizan recitales sinfónicos en diversos escenarios a lo largo del país.

Una vez establecido, la preparación y exigencias implementadas por Steyer permanecen a través de sus sucesores. El maestro Ignacio Lagno López toma la batuta en julio de 1932 y se la traspasa en junio de 1933 a Luis Sandoval Bustamante, el que a su vez la entrega en enero de 1937 al italiano Aldo Ballarini Bravura, quien mantiene su continuidad hasta agosto de 1953. Durante este período la banda, además de su marcialidad, muestra una notable versatilidad destacando en conciertos y retretas donde presentan un amplio repertorio que permitía a muchos destacar como solistas o compositores.

Gracias al profesionalismo de éstos los siguientes directores salieron de las propias filas del Orfeón. El primero fue el Capitán Félix Figueroa Henríquez, quien lideró la agrupación entre 1953 y 1958; lo siguió el Capitán José Godoy Claro (1958-1972); el Capitán Roberto Aciares Aracena (1972 hasta junio de 1974). En julio de 1974 asume la dirección el Capitán José Venegas Ulloa. Para ese entonces, el Orfeón cuenta con 140 músicos, de los cuales 90 son de la Banda Instrumental y 50 de la Banda de Guerra.

Actualmente, su dotación la componen más de 200 personas y es un pilar fundamental en el marco de vinculación con la comunidad, pues en sus presentaciones aflora el sentimiento de patriotismo y servicio.


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