Museo Histórico de Carabineros de Chile -
info@museocarabineros.cl +56-2-29221565     

Goya: El arte de retratar el alma humana

Francisco José de Goya y Lucientes nació el 30 de marzo de 1746 en Fuendetodos, un pequeño pueblo cercano a Zaragoza, España, y es considerado uno de los artistas más influyentes de la historia del arte occidental, así como un precursor del arte moderno. Su obra se desarrolló en un período de profundos cambios políticos y sociales, que marcaron de manera decisiva su mirada crítica sobre la condición humana. Es autor de obras tan célebres como Las majas (vestida y desnuda), Los fusilamientos del 3 de mayo o Saturno devorando a su hijo. En tanto, su pintura estuvo muy influenciada por el devenir político de la España de finales del siglo XVIII y el primer cuarto del siglo XIX.

“La familia de su madre [Gracia], los Lucientes, estaba afincada en ese pueblo y pertenecía a la hidalguía rural aragonesa. Los Goya, en cambio, de ascendencia vasca, aunque establecidos en Zaragoza desde mediados del siglo XVII, oscilaban entre las profesiones y los oficios mecánicos, es decir, entre la burguesía y la clase obrera”, explica el Museo del Prado.

Inició su formación artística en Zaragoza: “El primer maestro de dibujo y pintura que Goya tuvo fue José Luzán Martínez, que enseñaba en su casa y también en la Academia de Dibujo que se fundó en 1754”, agrega el portal. En 1970 se trasladó a  Italia, donde permaneció por más de un año, el que fue clave para conocer el arte clásico y el estilo neoclásico que influiría en sus primeras obras. Al volver a España recibió sus primeros encargos importantes, especialmente en la Basílica del Pilar, donde realizó pinturas murales religiosas.

El 25 de julio de 1773 contrajo matrimonio con la hermana de su maestro Francisco Bayeu, Josefa, de quien enviudó en 1812. Tuvieron varios hijos, aunque solo uno, Javier Goya, llegó a la edad adulta.

En enero de 1775 se convirtió en pintor de la corte de Carlos III, explica el portal Muy interesante, y más tarde de Carlos IV, realizando durante este período retratos que no solo exaltaban la nobleza, sino que también revelaban con sutileza la fragilidad y decadencia del poder.

Entre sus obras encontramos Caza con reclamo (1775), Baile a orillas del Manzanares (1776), El quitasol (1777), El columpio (1779), La feria de Madrid (1779), Las lavanderas (1780) o El resguardo de tabacos (1780).

En 1792, a los 46 años, perdió la audición producto de una enfermedad. Este hecho que marcó un punto de inflexión en su vida y en su producción artística. Desde entonces, su obra adquirió un carácter más introspectivo, crítico y sombrío. A través de series como Los caprichos y Los desastres de la guerra, denunció la violencia, la superstición y la irracionalidad humanas, especialmente en el contexto de la invasión napoleónica a España.

“El impacto de Francisco de Goya en el mundo del arte es inmenso. Su capacidad para capturar la complejidad de la condición humana y su audacia para retratar la oscuridad y la contradicción de la vida, han inspirado a generaciones de artistas”, puntualiza IFEMA Madrid.

Entre 1819 y 1823 creó las inquietantes Pinturas Negras, reflejo de una visión profundamente pesimista del mundo y del ser humano. Dentro de las más representativas se encuentran Saturno devorando a su hijo, Duelo a garrotazos, La romería de San Isidro, El aquelarre, El perro y Dos viejos comiendo sopa, obras que reflejan su visión más oscura y crítica sobre la condición humana en los últimos años de su vida.

Finalmente, se trasladó a Burdeos, Francia, donde falleció el 16 de abril de 1828, en tanto, su legado permanece vigente como testimonio del poder del arte para cuestionar, revelar y conmover.