A 45 años del rescate en la Torre Santa María, histórico helicóptero se integra al MHC
En una solemne ceremonia encabezada por el General Director de Carabineros de Chile, Marcelo Araya Zapata, la Prefectura Aérea entregó al Museo Histórico y Centro Cultural un helicóptero BO-105, el cual pasó a integrar su colección.
Hace 45 años, los helicópteros BO-105, se transformaron en portadores de esperanza para las personas que permanecían atrapadas en la azotea de la Torre Santa María, entonces el edificio más alto de Santiago, suspendidas entre el miedo y la incertidumbre provocados por el incendio que comenzó en el piso 12.
En la ceremonia estuvieron presentes los coroneles (r) Juan Carlos Oliveros Muñoz y Jorge Mora Cortés, ambos integrantes de la tripulación; además de Ana María Osorio Fuenzalida, viuda del mayor Luis Malagueño Cifuentes, y María Teresa Muñoz, viuda del general Luis Godoy Rodríguez, cuyos esposos también pilotearon y gracias a su accionar y destreza, fue posible rescatar a 29 personas en seis vuelos.
En esta operación también participaron integrantes del Grupo de Operaciones Especiales (GOPE): el sargento 1° José González Trejos, practicante de primeros auxilios; el cabo 1° Alan Flores Verdugo; el cabo 2° Ricardo Tapia González; y el carabinero Víctor Becerra Gajardo.
El Director del Museo Histórico y Centro Cultural, coronel Darío Goldberg Jiménez, agradeció la entrega y el trabajo realizado por la Prefectura Aérea en esta puesta en valor, destacando la labor de rescate desarrollada por los pilotos: “Vaya para cada uno de ellos el más sincero y profundo reconocimiento de una Institución eternamente agradecida, porque no dudaron en poner en peligro sus propias vidas para salvar la de otros; ya que enfrentaron el riesgo con valentía y la adversidad con honor, cumpliendo en plenitud el juramento que un día pronunciaron con orgullo y convicción: cumplir fielmente las labores de mi profesión” y agregó a continuación: “Detrás de cada objeto donado existe una historia, un fragmento de experiencia humana que, al ser preservado y puesto en valor, se transforma en patrimonio, en un nexo entre el pasado, el presente y las futuras generaciones”.
Este helicóptero no es solo metal y tecnología, es el testimonio tangible de un acto de servicio extremo, donde el coraje humano y la vocación institucional se unieron para proteger la vida.