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Conductor del Papamóvil, Manuel Bau: "Vi Carabineros arrodillarse frente al Papa"

Desde 1999 el Museo Histórico Carabineros de Chile (MHC) es el curador del vehículo que transportó a S.S. Juan Pablo II, durante su visita a nuestro país en 1987. Ha recorrido 1.226 km. la mayoría de éstos conducidos por el Suboficial Manuel Bau Vidal. Diariamente nuestros visitantes se fotografían junto a él y consultan ¿quién lo manejó?

La seguridad del Sumo Pontífice es el servicio policial más importante y gigantesco encomendado a la Institución. Demandó un año de preparación y movilizó a 15 mil efectivos. Los medios de comunicación del país y del extranjero destacaron la excelente organización de la operación de seguridad montada por Carabineros de Chile. El lunes 1 de abril de 1987 S.S. Juan Pablo II, pisó suelo chileno, 25 años más tarde el conductor de Papamóvil llega al MHC a compartir su testimonio. Saca de su chaqueta una cajita azul que aloja el rosario que le regaló el Santo Padre: “es el regalo de mayor valor simbólico que he recibido”, afirma emocionado.

Bau, es el chileno que tuvo mayor cercanía con el Papa,incluso conversó con él. Ingresó a la Institución en 1975,gran parte de su carrera la desarrolló como escolta, en ese momento trabajaba en Dipolcar. Su primera misión fue 58 en 1977, en esa oportunidad estuvo a cargo de la seguridad de la israelí Rina Messinger, Miss Universo 1976, a ella se sumaron las más importantes autoridades que han visitado nuestro país: 14 presidentes, los Reyes de España, João Havelange y los Presidentes chilenos Eduardo Frei Ruiz Tagle y Ricardo Lagos. Finalizó su carrera junto a la señora Marta Larraechea de Frei.

–Usted es el chileno que estuvo más cerca de Juan Pablo II ¿Cómo lo asume?
– Para mí fue un orgullo y también una responsabilidad muy grande. Le voy a contar una anécdota, en ese tiempo era Cabo 1° y se acercó un funcionario a decirme: “yo no me la habría jugado”. No puedo negar que entonces Chile vivía momentos delicados. Si todo salía bien sería un orgullo, pero si algo pasaba la situación sería compleja. Aun así, asumí el desafío con seguridad.Hoy miro hacia atrás y veo que realmente no era fácil, por ejemplo antes de llegar a Chile S.S. estuvo en Brasil y el conductor del vehículo se puso tan nervioso que fue necesario relevarlo. Luego, durante su visita a Argentina, cayó una moto adelante del vehículo y se incendió. Es decir, era necesario tener templanza para superar variables internas y externas. Nosotros no tuvimos ningún problema en ese sentido.

– ¿Cuál fue el momento más complejo que enfrentó?
– Hubo más preocupaciones que riesgos,especialmente en el Parque O’Higgins. Aquí se llegó a pensar en la posibilidad de evacuar a S.S. en helicóptero. Entonces el General Alfredo Núñez Allendes era el Jefe de la Fuerza Especial y sobre él recaía toda la esponsabilidad. El recorridopor el Parque O’Higgins estaba organizado, adelante mío iba un vehículo de seguridad. El trayecto duraba 12 minutos y lo hice en tres. Mi General por el comunicador me decía “vas muy rápido”, pero yo veía que en cualquier minuto las barreras papales cederían y en ese ambiente habría sido complejo garantizar la seguridad del Papa. Mi General encontró que mi decisión fue la más prudente. Todos sabemos lo que pasó. Subí alescenario, ahí estuve a 30 metros de Él. Juan Pablo II detuvo la lectura de la liturgia y vio como golpeaban a los Carabineros que estaban sin bastón y también a los sacerdotes. Minutos más tarde prosiguió con la ceremonia de beatificación de Sor Teresa de Los Andes.

Nosotros teníamos antecedentes de que algo así podía pasar, pero no a ese extremo. En el Estadio Nacional fue todo más tranquilo, muy bonito. Emocionante.Durante esos días vi carabineros arrodillarse frente al Papa.

¿Cuál fue el momento que tiene más arraigado?
– Al regreso del Parque en la Nunciatura se acercó monseñor Oviedo y me dijo “S.S. quiere conversar con usted”. Me tembló todo el cuerpo. Ingresé. El Papa me dio un abrazo y me regaló el rosario, lamentablemente no tengo ninguna fotografía con Él. Manuel se emociona al recordar ese momento. Es casado y tiene dos hijas, entonces tenían 14 y 12 años. Se formó siguiendo la doctrina Católica y trasmitió ésta a los suyos.“Cuando regresé a mi casa estaban todos tan felices, me esperaron con un asado”.

-¿Cómo fue su día a día?
– Dormía tres o cuatro horas, pero no me sentía cansado. Almorzaba las colaciones que comían todos los Carabineros,es decir sándwich y cosas cómodas. Estábamos acuartelados en el edificio Norambuena, ahí cenábamos y luego había una reunión para evaluar y proyectar la jornada. Tal vez lo más complicado era el calor, porque el Papamóvil no tenía aire acondicionado. Durante esos días acompañé al Santo Padre a regiones. Un avión de la Fuerza Aérea llevaba el Papamóvil, nosotros llegábamos antes que S.S. a verificar que todo estuviera en orden.

– ¿Cómo se preparó para ese momento?
– La escolta estaba compuesta por 25 personas, 16 eran motoristas. Un mes antes estuvimos en el GOPE, pero no acuartelados, ahí planificamos todo los posibles escenarios.

– ¿Y la gente le decía algo?
– Todo el mundo me conocía. Me reconocían en el Metro, en todas partes. Delante de la Escolta Papal iba siempre una moto de Televisión Nacional. Estuve seis días saliendo en la televisión,luego me pasaron un montón de anécdotas. La más simpática fue en el Cementerio General. Prometí que si todo salía bien iría a visitar a mi padre; entonces tenía un Fiat 1100. Mientras me estacionaba un niño le dijo al papá: “¡Mira el conductor del Papamóvil!” El hombre miró el auto y le dijo “¡qué va a ser el conductor!” asociando mi rol con la marca de mi auto, ante su incredulidad le aclaré que el pequeño tenía razón.

El Suboficial Bau siente que la cercanía con el Papa le entregó importantes satisfacciones profesionales y laborales. “He recorrido 28 países. Estuve cuatro meses coordinando la seguridad del Pabellón Chileno en España y dos años en Perú”. A pesar del tiempo, esta significativa misión aún lo acompaña. “Cuando murió el Papa fui a todos los canales de televisión, he dado muchas entrevistas y lo hago encantado”. Sus ojos claros reflejan el orgullo del deber cumplido. “Tengo una bonita casa,hijas profesionales y una nueva actividad laboral. Soy feliz y sigo en contacto con Carabineros”.