Finalizaba el año 2008 cuando el Territorio Chileno Antártico recibió al Suboficial Ricardo González Sepúlveda, quien fue el primer carabinero en cumplir funciones en la base Capitán General Bernardo O’Higgins. Lo anterior corresponde a una iniciativa del General Director Alejandro Bernales Ramírez, materializada por el Comandante en Jefe del Ejército, General Óscar Izurieta Ferrer, meses después de su muerte, permitiendo formalmente la presencia de Carabineros en el continente helado.
A él le siguieron tres suboficiales, entre estos el entonces Sargento 1° Víctor Navarro Merino. Él, consciente de la relevancia que tuvo esta visión del General Bernales para la Institución, se acercó al Museo para donar algunos objetos que conformaron la muestra temporal Carabineros de Chile en la Antártica, la que estuvo abierta al público entre el 6 y 29 de noviembre de 2024. Alegre, seguro de sí mismo, y agradecido de esta oportunidad, relata detalladamente su experiencia en ese desolado territorio ubicado a 990 km al sur de Punta Arenas; hábitat de la ballena azul, orcas, elefantes marino, focas leopardo, de Weddell, lobos fino antártico, distintas especies de pingüinos, además de aves como albatros, petrel y paloma antártica.
Aquí se encuentra la Base del Ejército “General Bernardo O’Higgins Riquelme”, inaugurada el 18 de febrero de 1948. La ceremonia contó con la asistencia del presidente de la República Gabriel González Videla y su objetivo es prestar apoyo a la investigación científica nacional e internacional, junto con la protección del medio ambiente. Es la única con presencia ininterrumpida desde entonces y fue aquí donde los suboficiales Ricardo González Sepúlveda, Luis Sáez Castro, Víctor Navarro Merino y José Rüth Plaza, prestaron servicio en el área de Meteorología durante un año cada uno, entre 2009 y 2013.
- ¿Cómo fue su proceso de selección?
- Fue una postulación a nivel nacional en la que participamos 14 funcionarios del GOPE, pues era exclusiva para esta especialidad, principalmente, por las situaciones que uno debe enfrentar. Nosotros sabemos trabajar en nieve, con cuerda, con esquí entonces si pasaba algo no seríamos un problema para la dotación. Enfrentamos una serie de pruebas médicas, físicas y psicológicas, estas últimas también fueron aplicadas a nuestras señoras, quienes asistieron una entrevista y un examen, para ver si eran capaces de estar solas y mantener el funcionamiento del hogar, sin que esta lejanía las afectara emocionalmente. La mía es muy apañadora y mis hijos eran escolares, así que no tuve problemas familiares. Finalmente, conformé la terna, quedé y pasé a depender administrativamente de la Prefectura Punta Arenas.
- ¿Qué recuerda del traslado?
- Desde Punta Arenas al aeródromo Teniente Marsh, próximo a la base Frei, viajamos en un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea de Chile. El vuelo duró tres horas, luego el remolcador de alta mar Lautaro de la Armada de Chile nos llevó a la base, después de ocho horas de navegación, acompañados por un paisaje sobrecogedor.
- ¿Cuál era su labor en la base?
- Junto a mí había veintiún militares entre estos comandos y montañistas, quienes cumplían funciones externas a la base, y en algunas oportunidades me acoplaba. Además, existía un rol de guardia, cada tres horas se hacían mediciones meteorológicas en la estación, una parte de mi trabajo consistía en realizar una serie de sondeos pluviométricos, termométricos, de humedad relativa, de presión atmosférica, de anemometría y de heliógrafo (horas de sol) y de manera sensorial reportaba la visibilidad horizontal, vertical, cantidad de cielo cubierto, tipos de nubes, vientos y fenómenos análogos, etcétera lo que se remitía a la base Frei y esta lo masificaba. A mí me capacitaron en esta materia los integrantes de la base O’Higgins, en tanto, ellos asistieron a la Escuela de Aeronáutica donde estuvieron un mes aprendiendo. Este contenido es de suma importancia, ya que el clima juega un papel protagónico en la toma de decisiones.
- ¿Cómo era el día a día?
- Se iniciaba con una cuenta a las 8:00 de la mañana, después del desayuno, igual que en los cuarteles, donde se impartían las instrucciones sobre lo que se realizaría en el día y, posteriormente, comenzábamos a apoyar diversas misiones de distintas áreas. Por ejemplo, periódicamente, los mecánicos hacían mantención de las motos de nieve y yo partía con ellos. Me ofrecía de voluntario para todo, porque siempre había algo que hacer. Cuando las condiciones atmosféricas eran malas despejábamos de nieve puertas y ventanas, todo esto generaba un buen ambiente de trabajo.
- ¿Cómo eran los aspectos domésticos?
- La alimentación era excelente, estaba calibrada por nutricionistas, y tuve la suerte de estar con verdaderos chef. El pan era muy valorado, había de todo para fabricarlo como en una panadería. Esto era lo único fresco, el resto congelado, por eso diariamente tomábamos un multivitamínico. El agua era desalinizada a través de una máquina de osmosis inversa. Otro punto interesante es el manejo de residuos orgánicos los cuales se queman a través de un sistema que desprende humo limpio, el resto lo guardábamos en contenedores; además, había una planta de tratamiento de aguas servidas.
- ¿Durante ese período corrió algún riesgo?
- Los riesgos están muy controlados. Al ver las condiciones climáticas uno comprende que sin una buena planificación podrían existir problemas. En invierno hay vientos de 150 km/hora y 60° bajo cero, a esto se suma tres horas de penumbra y el resto oscuridad. Recuerdo que un día regresábamos en moto de nieve de la base argentina donde se desarrollaron operaciones de rescate antártica y nos encontramos con un viento blanco, pero no nos desorientamos gracias al GPS.
Para que un avión ingrese es necesario una ventana de buen tiempo, son seis horas de vuelo desde Punta Arenas considerando ida y vuelta, por ello solo existen tres condiciones para que esto suceda: un herido grave, relevar a los científicos, lo cual se efectuaba trimestralmente, o llevar un repuesto que sea de crucial importancia para el funcionamiento de la base. Esto implica que todo estuviera previamente planificado y existieran estrictos protocolos.
- ¿Tuvo algún rol especial?
- Sí, uno muy específico. El Comandante de la Base, Teniente Coronel Juan Rojas Osbar, me consultó qué religión profesaba, él es un hombre muy católico, y le respondí que yo también me identificaba con esa fe. Por ello me encargó que hiciera una liturgia y acepté el desafío. Afortunadamente, tengo un cuñado que es diácono, lo llamé a través de internet, y me orientó. Algunos militares se sumaron a la organización de este servicio y lo hicimos todo el año, siempre iban entre ocho o nueve personas a la capilla de la base. Lo que a mí más me emocionó es que al lado estaba la Agencia Espacial de Alemania, donde trabajaba un científico francés, que asistía todos los domingos.
Creo que este apoyo espiritual fue una buena idea, porque la lejanía de la familia nos afectaba de distintas manera, yo hablaba periódicamente con mi esposa a través de Facebook, ya que la señal de internet era estable, pero algunos militares tenían hijos más pequeños, a otro se le murió la mamá y entre todos nos apoyábamos. Compartí pieza con tres militares de la brigada de reparaciones, un contingente adicional que llegaba en noviembre y salía a más tardar en abril, luego me quedé solo. Guardo amigos de esa época, aunque no nos juntamos mucho.
- ¿Cómo fue su experiencia?
- Fue maravillosa, me aclimaté muy bien al territorio antártico. Yo volvería, el contacto con la naturaleza es realmente impresionante. Era emocionante ver los cielos limpios, la población de pingüinos y sus rutinas. Ellos no son agresivos y miden cerca de 80 cm y aprendí a identificarlos. Está el papúa que tiene un parche blanco sobre los ojos; el Adelia se distingue por la cabeza negra y el barbijo, cuya principal características es una línea tipo barba. Ellos gritaban día y noche para ahuyentar a las aves rapaces, que les quieren arrebatar los huevos.
La base tenía todas las comodidades, el actual edificio data del año 2003, en tanto, la anterior edificación es monumento histórico desde 2012.
- ¿Alguna mala experiencia?
- Muchas veces uno comete errores por desconocimiento y mi caso no fue una excepción. Cuando uno sale de la base debe avisar a su superior, como también al lugar que se dirige. Nosotros estábamos al lado del centro para mediciones científicas utilizado por investigadores alemanes y, en una oportunidad no cumplí este protocolo, es decir crucé sin autorización, por lo cual me llamaron la atención verbalmente. Hoy, mirando hacia tras, entiendo que esto es muy lógico y obedece a razones de soberanía. Esta experiencia demuestra lo cerca que están las estaciones, aunque no todas son permanentes, y las buenas relaciones que se pueden alcanzar, más allá de las barreras idiomáticas.
- ¿Recuerda alguna anécdota?
- En una oportunidad solicité a Punta Arenas una bandera institucional y me enviaron una de comisaría (200 x 300 cm), pero necesitaba una tipo viento (100 x 65 cm) lo que me generó algunas simpáticas situaciones, por la desproporción de la mía en comparación al resto.
- ¿Considera necesaria la presencia de Carabineros en la zona?
- La función policial en el territorio antártico, es decir aquel que se extiende entre los meridianos 53° y 90º no, sin embargo, en la Base Frei es diferente, porque existe población flotante, turismo en expansión y una serie de servicios. Aquí podría existir un retén fronterizo que desarrolle los roles de Integración Nacional, Solidaridad Social y Preventivo.
- ¿Qué reflexión le dejó esta experiencia?
- Considero necesario que este territorio conforme la identidad nacional, por ejemplo, que se celebre el Día de la Antártica Chilena, el cual se conmemora el 6 de noviembre, porque ese día en 1940, el Presidente Pedro Aguirre Cerda fijó los límites de esta zona.
Este proyecto finalizó en 2013 y desde entonces no han regresado carabineros a ninguna base. En tanto, el Ejército entregó dos piochas a estos carabineros, una para la tenida de salida y otro para la de combate. Al finalizar su misión el ahora Suboficial Mayor Navarro regresó al GOPE en Santiago, como era su deseo.